Ya en el verano del 16.

Pasan los meses y la vida sigue. Conocí a una chica cubana, en Enero del 16 y, con altibajos durante estos meses, estamos juntos.

El miércoles pasado, 20 de Julio, fué el 26 aniversario de la partida al Cielo de mi abuela María Ramos, (ella partió, por tanto, el 20 de Julio de 1.990). Siempre la recuerdo y sueño, al igual que a mi querida madre Mª Asunción.

Mi padre sigue bien, gracias a Dios, camino de los 95 años. Mis hijas trabajando, Marisol promocionando empresas a través de la Web en Madrid y Sara vendiendo seguros de Santa Lucía en Gáldar.

El pleito con el ladrón de Pedraza continúa sin terminarse, desgraciadamente. Sigamos rezando y confiando en Dios.

Continúan mis sueños.

La noche del lunes 18 de Julio, (por cierto, 80 años ya del Alzamiento Nacional), al martes, soñé que esperaba contento la llegada de los hermanos para comenzar nuestra junta semanal de los miércoles de la Legión de María en Arucas, que empieza con el rezo del Santo Rosario. Vi, con sorpresa que allí guardábamos muchas medallitas de plata y de oro y muchas cadenas también de oro y de plata, (jaja, ojalá fuera cierto.). A medida que iban llegando los hermanos y hermanas, les saludaba con cariño y alegría, dándoles la bienvenida. Después de los habituales, llegó un varón, de una edad entre 30 y 40 años aproximadamente, que yo no conocía y me dijo que me traía 20 euros de parte de La Legión de María. Le di las gracias y le pregunté cómo se llamaba. Me contestó: «Yo soy el enviado». No entendí eso, ni quién le enviaba, pero le invité a quedarse a nuestra reunión y a rezar con nosotros. Y ahí ya me desperté.

Ni idea del significado, pero el miércoles 20, tras la reunión, pensé que si ese 20 tenía que ver con los 20 euros que me dió y en el Evangelio que leí ese día en la reunión, Jesús decía, «Yo soy el Enviado del Padre». A partir de ahí, especulaciones.

Otro sueño:

Creo que fué la noche del miércoles 20 para el jueves. Yo conducía un vehículo, (al principio pensaba que era mi propio coche), pero luego empezaba a subirse mucha gente de una parada de guaguas y, con sorpresa, me di cuenta de que era yo, en teoría, el que conducía esa guagua. En un momento dado, yo me levantaba de mi asiento e iba a hacia la mitad del vehículo y comprobaba , con horror, que yo no conducía, que, aparentemente, el vehículo iba solo, o, al menos, yo no lo controlaba y eso me dió miedo, pero no pasó nada. Cuando puede llegar a la cabina del chófer, el espectáculo era maravillos, volábamos entre nubes, aquello ya era un avión y había un piloto manejándolo, yo era sólo el copiloto y el piloto me decía que me sentara de una vez ya. Finalmente entramos por el Puerto de Las Palmas para atracar allí. La maniobra ya era fácil y yo arrimaba tranquilamente el barco a la orilla. Fue fantástico: Viajé por Tierra, Aire y Mar. Sobre todo en el aire, el espectáculo era hermoso, con nubes de colres pálidos, blancos y rosas y yo pensaba que mi vida había sido maravillosa, feliz entre tanta belleza. Desembarcar en el muelle de Las Palmas también era muy agradable.

Desconozco el significado pero el sueño me encantó.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *