Ya en el 2016

Ya estamos en el 2016 y han pasado varias cosas desde la última vez que escribí. Iré por orden: Lo de la chica enfermera se terminó a finales de Octubre. Ella es una gran persona pero yo no deseo compromiso. Marisol sigue trabajando desde casa y, afortunadamente, le va bién, gracias a Dios. Sara no ha encontrado trabajo de lo suyo, de Trabajo Social pero trabajó como dependienta en Modas Linda desde el 1 de Diciembre de 2015 hasta el 5 de Enero de 2016, (En la Nochevieja cenamos juntos en el Restaurante la Terraza en San Francisco javier, en Arucas). Fue una experiencia para ella, su primera experiencia laboral y aunque con elementos positivos, fue agotadora. Trabajó 10 horas al día, incluyendo los domingos, sin tiempo para nada. Incluso, algunos días, su jefa no quería que viniera a comer a casa. Lo mejor era lo cerca que estaba de casa, aquí al lado. Ojalá el próximo trabajo, si no tan cerca, también fuera en Arucas. Ahora parte para Madrid el próximo jueves 14 de Enero y volverá si Dios quiere, el lunes 1 de Febrero.

Yo estoy pensando en tener ejercicicios espirituales desde el 5 al 9 de Febrero en Teror y, probablemente, iré a Madrid el 26 con regreso el 29 de Febrero o 1 de Marzo, ya veremos. Para el 22 de Febrero, el ladrón de Pedraza tiene una prueba pericial. Dios quiera que todo se resuelva pronto.

Hablando de otras cosas, estos días me he emocionado oyendo una canción que se llama «El Profeta», referida al Profeta Jeremías. Dios se dirige a él y le manda que sea su Profeta, que Él le eligió para serlo desde el seno de su madre. Jeremías se resiste y le dice que él sólo es un muchacho de 15 años, que no sabe como va a hablar de su Padre Dios. Dios le dice que no tenga miedo a hablarles de Él, que Él pondrá su fuego en su boca y le abrazará, que no les tenga miedo y que les hable, que para salvarle, Él siempre estará con su hijo, con su Profeta. Jeremías vuelve a oponerse diciendo que ha fallado muchas veces a Dios, que le ha ofendido y Dios le dice: «Hijo, de lo débil de este mundo Yo me sirvo para confundir al fuerte, para sorprender al sabio. No les tengas miedo y háblales». Me recuerda cómo desde el Antiguo Testamento, Dios nos sorprende escogiendo para sacar a su pueblo de Egipto a un viejo tartamudo de 80 años como era Moisés, para que convenza al mismísimo Faraón. Cuando, este, lógicamente, se resiste a ir, le permite que se lleve con él a su hermano Aarón, «que es más suelto de lengua», un viejo de 83 años. Ese es el humor de Dios, escoger como sus enviados para convencer  al poderosísimo Faraón a dos viejos de 80 y 83 años, uno de ellos tartamudo. Pero les da su Gracia Todopoderosa. En el caso de David, escoge al más pequeño, al más humilde de los hermanos, a un pequeño pastorcillo, para primero derrotar al gigante Goliat con su Gracia, (5 piedras), y posteriormente, ser el Rey más poderoso de Israel, de cuya descendencia saldrá el Mesías.

Ya en el Nuevo Testamento, Jesús dice: «Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito.» Antes de nacer el Mesías, su Santa Madre, ante su prima Isabel, había exclamado, entre otras cosas, «El Señor derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes».

En épocas relativamente recientes, la Virgen de Guadalupe se le aparece al indio Juan Diego, en Méjico, en el siglo XV, para consolidar la Evangelización Cristiana de América y le manda al pobre indio analfabeto que le diga al Obispo que le construya un santuario dedicado a Ella. Ante las protestas del pobre Juan Diego, que tiembla de miedo ante la idea de ir a ver al Obispo, ya que está seguro de que no le va a hacer caso, y contarle eso, la Virgen le dice: «No temas, ¿No estoy yo aquí, que soy tu Madre?»

En épocas, aun más recientes, tenemos en Lourdes, (Francia), en 1858, se escoge a la adolescente de 14 años, pobre y analfabeta, Bernadette Soubirous y luego en Fátima, (Portugal), en 1917, se eligen a tres pastorcillos analfabetos, Lucía, Jacinta y Francisco para dar mensajes del Cielo.

La Grandeza de Dios es esa. Se sirve de lo humilde del mundo para, con su Gracia, derrotar al fuerte y al sabio. Alabado sea el Señor.

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