
El 25 de Mayo último, cuarto jueves de Mayo, me eligieron presidente de la Legión de María en la diócesis, es decir, presidente del Comitium Ntra. Sra. del Pino, o, como yo le explico a la gente, presidente de la Legión de María en la isla, aunque, en realidad sea de la provincia. Que Dios me ayude. Todo sea por nuestra Santa Madre, a la que amo.
Cada vez más asombrado con las maravillas de Dios, una curiosidad más sobre las abejas, relacionando Matemáticas, Zoología y Teología:
Las abejas tienen en el abdomen una glándula que produce la cera con la que construyen sus panales. Mastican la cera hasta que se ablanda, luego unen grandes cantidades para construir el panal, en cuyos huecos almacenan la miel, protegen los huevos y las larvas. Cuando todas las abejas están en la colmena, la temperatura en el interior suele ser de 30 a 35 grados centígrados, que es la temperatura exacta necesaria para controlar la textura de la cera. Si, debido al tiempo meteorológico, la temperatura del interior del panal subiera de esos 35 grados máximos, las abejas comenzarán a batir sus alas enérgicamente, todas a la vez, obedeciendo a una orden no expresada, creando así una corriente artificial a modo de «aire acondicionado» :-), hasta que la temperatura vuelve a su nivel ideal y pasa el peligro de que los panales se derritan o deformen.
Otra curiosidad es que los panales están construidos en la forma más adecuada para aprovechar al máximo el espacio. No son tubos de formas erráticas, construidas de cualquier manera, ni siquiera son circulares ni cuadrados ni triangulares, más fáciles de construir, pero que no servirían con la misma efectividad para sus fines… Son tubos hexagonales, del mismo tamaño, perfectamente encajados unos con otros, lo que en matemáticas se conoce como un «embaldosado». La proyección frontal de esta estructura es el embaldosado periódico hexagonal. Pero esto no es todo… Si nos adentramos en las profundidades del panal nos encontramos con una estructura más compleja aún. La tapa hexagonal está soportada por seis trapecios y en su base inferior nos encontramos con una base de 3 rombos iguales que permiten que se encajen al milímetro para no dejar intersticios. Los ángulos de estos rombos miden siempre 109° 28’ el mayor y 70° 32’ el menor.
Ya el matemático griego Pappus de Alejandría, (300 d. C.), conjeturó que construyendo hexágonos, las abejas utilizan el mismo perímetro que con triángulos o cuadrados (más fáciles de construir) pero el área que encierra el hexágono es mayor, tienen más espacio de almacenaje en su interior. Esta conjetura no se pudo probar por los seres humanos hata 1.700 años después, en 1999 cuando el matemático Thomas C. Hales demostró el Teorema del panal de miel, es decir, la humanidad lo supo con certeza miles de años después que ya lo supieran las abejas, (¿Quién se lo dijo a ellas?, ¿La Evolución? ¿La Naturaleza?, jj, perdonen que me ría), Esta es la forma de almacenar la mayor cantidad de miel ahorrando al máximo la producción de cera.
De modo que tenemos un animal diminuto, con un cerebro casi imperceptible que trabaja sin luz en la oscuridad de su colmena, usando métodos y cálculos propios de un matemático de primer orden en la elaboración de un diseño de tal perfección que es imitado por muchos ingenieros en la fabricación de las piezas de sus máquinas, cuando quieren dotar a esas piezas a un tiempo de resistencia y ligereza.
Una vez más nos quitamos el sombrero ante el asombroso designio del Dios-Ciego-Azar de los cientifistas 😉 Como dijo alguien, hay que tener mucha fe para ser ateo.
Gracias, Dios mío.