Sr. Oriol Junquera:
Deseo que al recibir esta carta se encuentre bien de salud y así lo espero.
En primer lugar, quiero agradecerle que esté leyendo mi escrito y en segundo, me identifico: Mi nombre es Tomás Miguel Pérez García y soy un profesor de Matemáticas de Instituto ya jubilado, de 63 años, nacido y residiendo en Gran Canaria, aunque viví y trabajé varios años, (unos 20 y pocos, desde 1973 hasta 1995), en Madrid. Me considero muy canario y también, obviamente, muy español.
El motivo de mi misiva es el siguiente:
He leído que Vd. se considera cristiano, católico por más señas, y también he leído con sumo agrado que nombra a Dios con frecuencia y gusta asistir a la Santa Misa y hasta rezar con frecuencia el Magníficat. No puede imaginar la alegría que me da el saber esto, ya que yo también me considero católico practicante, gracias a Dios, e incluso pertenezco a la Legión de María, lo que, entre otras obligaciones, implica rezar diariamente nuestra Catena, cuya componente principal es esa bella oración que recitó por primera vez nuestra Santa Madre María en la visita a su prima Santa Isabel.
Por este motivo he sentido la imperiosa necesidad de dirigirme a Vd., como hermano suyo en Cristo que me considero, y hacerle las siguientes preguntas y reflexiones que, reconozco, me atormentan últimamente, cada vez que oigo o leo noticias referidas a Cataluña y a Vd.:
1) ¿No considera Vd. que el independentismo catalán provoca un daño moral enorme y un gran sufrimiento en millones de hermanos españoles de todas las regiones, canarios, extremeños, andaluces, leoneses, madrileños, gallegos, riojanos, ceutís, asturianos, castellanos, murcianos, vascos, baleares, valencianos, cántabros y hasta catalanes, que querríamos seguir siendo del mismo país que todos los catalanes, con los que querríamos seguir hermanados en una Patria común, España?, ¿Por qué ese empecinamiento en lastimar los nobles sentimientos de tantos millones de almas, muchas de ellas católicas también, que lloran ante la sola idea de la posibilidad de que España se rompa? Reconozco que me cuesta entender el motivo de esto y qué beneficio moral para nadie podría derivarse de tal ruptura. Además, como Vd. sabe mejor que yo, pues es licenciado en Historia, nuestra Patria común, España, se forjó y se mantuvo gracias al catolicismo, que está en nuestros orígenes y en nuestra cohesión. Yo, que soy de Ciencias, (soy Licenciado en Ciencias Físicas, no en Historia, como Vd.), me he emocionado leyendo a D. Marcelino Menéndez Pelayo sobre estos temas. Pienso que el amor y cariño fraternos deben mantenernos unidos a todos los españoles para siempre en una Patria común.
2) Seguramente, no será así, pero ante los acontecimientos últimos ocurridos en Cataluña, muchos de nosotros llegamos a pensar que los independentistas catalanes, (al margen de que aparentemente, además, no obedecían ninguna ley y a ninguna autoridad, ya fuera judicial o de los cuerpos de seguridad nacionales), se sentían superiores al resto de los españoles y se les empezó a llamar “supremacistas” sin que nadie diera claramente una respuesta negativa a tal hecho. Al contrario, por medio de algunos twitters, supuestamente de origen independentista, se recalcaban las diferencias entre “catalanes” y “españoles”, entre las “virtudes catalanas” y los “vicios y defectos españoles”. Esto es horrible y jamás un cristiano, un católico, puede estar de acuerdo con esto, en considerar a un pueblo superior a otros, en este caso al de sus vecinos. En todo caso, tal proceder nos recordaría a algunas horribles ideologías que condujeron al genocidio y asesinato de millones de personas en campos de exterminio a mediados del siglo XX, como Vd. conoce perfectamente, y esto es lo más alejado de nuestras convicciones católicas. El “supremacismo” es incompatible con nosotros, los católicos, que consideramos como el ser humano más perfecto, después de Nuestro Señor Jesucristo, a nuestra Santa Madre María, una mujer de origen judío, a la que amamos y que, con sólo pronunciar su nombre, se nos llena de dulzura y amor el corazón y además tenemos cientos de santos de todas las razas y colores, como es lógico, ya que consideramos iguales a todos los seres humanos, todos somos hijos de Dios.
3) La verdad, en un mundo político español, que nadie nombra a Dios ni se enorgullece de ser cristiano, sería para mí una enorme alegría el que Vd. formara parte de esa minoría valiente de políticos, a la que yo admiraría. Si Vd. decidiera quedarse en el panorama político español, ser un político español, un político catalán español, al que todos los españoles pudiéramos votar, (los canarios también, obviamente), y Vd. nombrara a Dios en sus discursos y defendiera políticas cristianas para España, para toda España unida con sus lógicas diferencias regionales que la enriquecen, le adelanto que contaría con mi voto y, seguramente, con el de muchos, ya que el voto cristiano, el voto católico, creo que se siente huérfano en la actualidad en España, piénselo, por favor y rece mucho y pida a Dios que le ilumine.
Para terminar, deseo matizarle que no milito en ningún partido político ni nadie, (al menos, ningún humano), me ha animado para que le escriba. Mis únicas militancias actuales son la de canario, español, pero sobre todo CRISTIANO Y CATÓLICO, y los únicos grupos a los que pertenezco en la actualidad son el grupo de catequistas de mi Parroquia de San Juan Bautista de Arucas, (Gran Canaria) y, como le dije, mi querida Legión de María, organizaciones a las que tampoco quiero implicar para nada en lo que yo he escrito, ya que son todas reflexiones a título individual mías y de las que me responsabilizo a nivel exclusivamente personal.
Sólo me queda pedirle, como hermano en Cristo, repito, que reconsidere todo esto y que piense lo hermoso que resultaría considerarnos hermanos todos los españoles, abandonar cualquier intento desgarrador de España y mantener una España unida aunque plural, como primer paso para avanzar hacia la unidad de todos los hombres y mujeres del mundo, unidos en el amor a Cristo y reunidos en nuestra Santa Iglesia Católica.
Le deseo que su situación personal se normalice cuanto antes y que Vd. goce pronto de libertad, además de mucha salud, física y espiritual.
Bendiciones y saludos cordiales.
Tomás M. Pérez García
En Arucas, a seis de Enero, (Epifanía del Señor), de 2018