DE NUEVO, SUEÑOS.

De nuevo sueños.

Escribo hoy, madrugada del 16 de Abril de 2020, recluido domiciliariamente por el estado de alerta decretado por el Gobierno a causa del corona virus.

Una vez más quiero contar sueños, en este caso concreto dos, que tuve la noche del 13 al 14 de Abril últimos, la madrugada del lunes al martes.

Primer sueño: Sara está haciéndose no sé qué test. Está Abraham con ella. Finalmente oigo que dicen que le ha salido positivo. Yo, asustado, pregunto, ¿Positivo, el corona virus? Sara contesta: No, el test de embarazo, estoy embarazada. Yo, sorprendido, pregunto: ¿Embarazada? ¿De nuevo? ¿No es Asier aún muy pequeño? Sara contesta: ¿Y qué? ¿Tienes algún problema? Yo digo que no, que ningún problema, que simplemente me ha cogido de sorpresa.

En ese momento veo una iglesia abierta y digo: Qué extraño pero qué bueno. Entraré ahí y le pediré a Dios que todo salga bien y bendiga a la nueva criatura. La iglesia o templo está muy lleno y se está celebrando una Misa, lo que me sorprende, en plena pandemia. Los bancos están todos ocupados y llenos. Pasan por ahí Pepe López y la novia, (no sé qué pintan ahí,  la verdad, pero aparecieron), y me dicen que si no es peligroso estar ahí dentro. Yo, simplemente, me pongo de rodillas en el suelo, alejado de los bancos llenos de gente. Llega la hora de la comunión. Me emociono. Por fin, voy a poder comulgar, tras ansiarlo ya un mes. Gracias a Dios. Hay varios sacerdotes impartiéndola y yo me pongo en una fila. Los feligreses, en fila, nos ponemos separados unos de otros un metro, como en el supermercado. Los sacerdotes que imparten la Comunión llevan todos mascarillas y guantes. El que me va a tocar a mí es medio calvo, con barba y un poco grueso. Justo cuando me va a tocar a mí, el cáliz donde están las hostias ya está vacío. Él me dice. “No hay más. Lo siento. Pero no te preocupes, hijo. Haz la Comunión espiritual y te vale igual”. Yo le contesto, a punto de echarme a llorar: “Ya llevo un mes haciendo Comunión Espiritual. Deseaba fervientemente una Comunión Sacramental”. Él, simplemente se da la vuelta para regresar al altar junto con los demás sacerdotes. Unos minutos más tarde termina la misa y mi desconsuelo es enorme, me siento fatal. Diviso a Jorge, el párroco de Teror. Le saludo y me sonríe. Le suplico: “Por favor, Jorge, ¿Puedes darme la Comunión?”. En ese momento, alguien desconocido a mi lado dice: “Sí, por favor, y a mí también”, muy inoportunamente. Entonces, Jorge pone cara de fastidio y dice “¿Y por qué me la tienen que pedir a mí precisamente? ¿Es que yo soy el más tonto de todos?” y hace amago de escabullirse. En ese momento me despierto o, al menos, no recuerdo la continuidad en ese sueño.

Segundo sueño. Éste es más corto y no sé, no recuerdo, si fue antes o después del otro, creo que después, pero no estoy seguro.

Estoy en casa de La Heredad 4 y sé que tengo que ir a recoger al Obispo a la estación de guaguas de aquí, de Arucas. No tengo ni idea de porqué tengo que hacer eso ya que nunca lo he hecho ni se me ha asignado nunca tal misión en la vida fuera del sueño pero en el sueño lo tenía claro que era lo que debía de hacer. En ese momento viene de la calle, llegando a casa, mi abuela materna María Ramos, (mi abuela materna falleció el 20 de Julio de 1990, hace casi 30 años pero yo siempre sigo hablando en sueños con ella como cuando estaba en la Tierra), y me dice: “Tomás, llévame a Misa a Bañaderos”. Le contesto: “Abuela, tengo que ir a buscar al Obispo a la Estación”. Ella me dice: “Perfecto. Llévame a mí a la estación, recogemos al Obispo y lo llevamos a Bañaderos a que celebre la Misa”. Yo, asombrado, le pregunto: “Abuela, yo no sabía eso, ¿Es el Obispo el que  va a celebrar la Misa en Bañaderos?” Ella me mira con cara de hablar con un perfecto ignorante y con tono  de decir algo evidente, me dice: “Pues claro. Vamos ya”. Fin del sueño.

Ni idea del significado de ninguno de los dos sueños pero los  narro antes de que se me olviden.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *