La fe es maravillosa

Hace dos días el 9 de Febrero, se cumplieron 8 años que dejé de fumar definitivamente. Aquel 9 de Febrero de 2011 lo recuerdo perfectamente. No diré que no necesité ayuda, (es cierto que no necesité ningún tratamiento, ni hipnosis, ni pastillas ni nada de eso), pero sería injusto achacarlo todo a mi fuerza de voluntad. No hubiera podido si no hubiera sido por la Gracia de Jesucristo, ya que cada vez que me apretaba el mono de esa horrible adicción, (aparte de beber agua y respirar),  yo, a mi vez, apretaba un pequeño crucifijo que tenía en la mano y Él me aliviaba. Gracias a su necesaria ayuda, abandoné ese vicio maligno. Él nunca me ha fallado aunque reconozco que yo a Él sí le he fallado muchas veces pero estoy seguro de que me perdonará por su infinita misericordia y, cuando muera, me llevará al Cielo con Él porque le amo.

Quiero contar otra cosa que sucedió el jueves 8 de Febrero de 2019. Caminaba por los alrededores de Arucas. Me paré delante de una pintura de la Virgen del Pino que figura en el kilómetro 1 de la Carretera de Arucas a Teror para hacer una pequeña oración. A pocos metros en el borde de la carretera, se detuvo un coche y se bajó una chica con un uniforme sanitario que se acercó con su móvil en la mano a donde yo estaba. Pensé que quería hacerle una foto a la imagen y le dije que ya me iba enseguida. Ella me contestó: “Por mí, puede quedarse cuanto quiera”. Cuando terminé mi oración, empecé a alejarme pero le dije: “Yo también llevo en la pantalla de mi móvil la imagen de la Virgen del Pino”. Ella me contestó: “No, es que acaba de pasarme algo increíble”. Le puse cara de curiosidad y me dijo que cuando conducía su coche, le sonó el teléfono y por eso paró al borde de la carretera y la llamada era para comunicarle que le acababan de hacer un contrato indefinido como celadora, (ese era el uniforme que llevaba), en el hospital “Doctor Negrín”, que ya no esperaba. Dijo que, emocionada, miró por la ventanilla y vió que a pocos metros estaba la imagen de Nuestra Señora del Pino, que no había visto hasta ese momento, y, por eso, bajó a darle las gracias. Yo también me emocioné con su relato y le dije que si podía darle un abrazo de felicitación, a lo que accedió emocionada y agradecida. Fui entonces el primero en felicitarla, después de nuestra amada Madre del Pino. Me dijo llamarse Andrea y quedamos en una cita, con fecha y hora desconocida por nosotros, delante de la Virgen del Pino, en Teror, para dar gracias por sus favores. Cuando se alejaba, miré la hora y eran las tres en punto de la tarde, la Hora Santa, la hora en que Nuestro Señor murió por nosotros en el Calvario aquel día. Alabado sea Dios.

Por si fuera poco lo ocurrido ya esa tarde, llamé a continuación a Fernando, un hermano de la Legión de María para saber si había podido dar un recado a un matrimonio al que hacía cerca de un año ya, que no veíamos. para una importante reunión de nuestra organización. Fernando no contestó al móvil y cuando me guardaba éste en el bolsillo, divisé, por el camino del colesterol, que, a esas horas, estaba casi solitario a una pareja. Cuando me acercaba, comprobé con emoción que esa pareja era precisamente el matrimonio formado por Nieves y su marido, en los que yo venía pensando en ese momento, tras tanto tiempo sin verles. Les saludé con júbilo y les conté lo que me acababa de ocurrir con la celadora y con ellos. Ellos me dijeron que nunca salían a caminar a esa hora pero algo les había movido ese día a hacerlo, que habían sentido ganas ese día de hacerlo. Ellos dieron también gracias a Dios, con emoción, y nuestra fe fue reforzada. Todo ha sido muy hermoso y emotivo y le doy gracias a Dios por aumentarme la fe y por su gran amor y paciencia conmigo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *